Fernanda Amaral es Territory Manager de Achilles en Brasil. Su trayectoria profesional combina experiencia en ventas y preventa en el sector retail, eficiencia operativa y liderazgo de negociaciones estratégicas con grandes grupos de telecomunicaciones en Europa y Latinoamérica. A lo largo de su carrera también ha participado en iniciativas de transformación digital y gestión del cambio, una experiencia que hoy aporta a su visión sobre los desafíos que enfrentan las organizaciones al gestionar cadenas de suministro cada vez más complejas.

Conversamos con Fernanda sobre el panorama actual de las cadenas de suministro en Brasil, los riesgos que están ganando relevancia y la necesidad de avanzar hacia modelos de gestión más preventivos. También hablamos sobre visibilidad, proveedores críticos, inteligencia artificial y las tendencias que podrían transformar la gestión de riesgos durante los próximos años.
Conociendo el mercado brasileño
P: Para comenzar, ¿cómo describirías el panorama actual de los negocios y las cadenas de suministro en Brasil?
En Brasil, las empresas necesitan conciliar eficiencia y control de costos con una exigencia cada vez mayor de conocer mejor a sus proveedores. Los costos logísticos, los cambios tributarios, los eventos climáticos y los riesgos cibernéticos hacen que esta tarea sea cada vez más compleja.
En sectores como energía, infraestructura, minería y servicios esenciales, por ejemplo, la falla de un proveedor puede afectar directamente la continuidad de las operaciones. Por eso, la gestión de proveedores está dejando de ser únicamente una etapa del proceso de Compras y está ganando espacio dentro de las decisiones estratégicas.
P: Desde tu perspectiva, ¿cuáles son actualmente los principales riesgos y desafíos?
Una de las mayores preocupaciones es descubrir una vulnerabilidad demasiado tarde: un proveedor esencial con dificultades financieras, documentación irregular, problemas laborales, un incidente de ciberseguridad o incapacidad para mantener sus entregas.
El desafío consiste en identificar esas señales dentro de una base de proveedores tan extensa y diversa como la brasileña. Los líderes necesitan seguridad para operar, pero también procesos proporcionales al riesgo, viables y respaldados por tecnología.
Madurez en la gestión de riesgos
P: ¿Cuál es actualmente el nivel de madurez de las empresas brasileñas en la gestión de riesgos de proveedores?
La madurez todavía es bastante desigual. Algunas organizaciones ya clasifican a sus proveedores según su nivel de criticidad e involucran a Compras, Compliance, Jurídico y Operaciones en la toma de decisiones. Otras concentran sus esfuerzos en el registro y la homologación inicial, o solo vuelven a evaluar al proveedor cuando surge un problema o una auditoría.
Veo una intención clara de avanzar hacia la prevención. El siguiente paso es transformar esa intención en un seguimiento continuo.
Las soluciones con presencia global pueden contribuir mucho en este proceso, siempre que también tengan en cuenta la legislación, las fuentes de información confiables y las particularidades del mercado brasileño.
P: ¿Cuál dirías que es la principal brecha que todavía existe en la gestión de proveedores?
Destacaría la falta de visibilidad continua, especialmente sobre los proveedores críticos.
Muchas empresas recopilan documentos durante el proceso de registro, pero tienen dificultades para identificar qué ha cambiado a lo largo de la relación contractual: desde la situación financiera y la vigencia de la documentación hasta la exposición a riesgos sociales y ambientales, por ejemplo.
El objetivo no es simplemente recopilar más datos. Se trata de contar con información confiable, actualizada y adecuada a la realidad de cada organización, que permita tomar decisiones y actuar a tiempo. Dependiendo del nivel de riesgo, las fuentes gratuitas, por sí solas, no siempre ofrecen la profundidad necesaria.
P: ¿Ha cambiado la conversación sobre riesgo y resiliencia?
Sí. La pregunta ha dejado de ser únicamente “¿cómo reaccionamos si un proveedor falla?” para incorporar otra cuestión fundamental: “¿cómo identificamos las señales antes de que esa falla ocurra?”.
Este cambio es especialmente evidente en operaciones donde una interrupción puede tener un costo elevado. Sin embargo, todavía existe cierta distancia entre reconocer el valor de la prevención y asignar presupuesto a un programa continuo de gestión de riesgos.
Por eso, es importante demostrar cómo esta inversión contribuye a proteger la operación y a tomar mejores decisiones.
Lo que está cambiando
P: ¿Qué tendencias crees que transformarán este mercado durante los próximos tres a cinco años?
Creo que veremos una mayor integración entre los datos de proveedores, el monitoreo continuo y las decisiones de Compras. La inteligencia artificial podrá ayudar a analizar grandes volúmenes de información y priorizar alertas, siempre que se aplique sobre datos confiables y con criterios claramente definidos.
También espero una mayor atención a la ciberseguridad de terceros, los riesgos climáticos, la salud financiera y la trazabilidad de las cadenas de suministro.
Las empresas que operan globalmente y atienden a clientes de sectores muy diferentes aportan una experiencia valiosa: pueden identificar riesgos comunes en distintos mercados y, al mismo tiempo, adaptar sus evaluaciones a las exigencias locales. Para las empresas brasileñas, esta combinación puede aportar mayor confianza a la toma de decisiones.
La preparación comienza ahora con una pregunta práctica que desde Achilles ayudamos a responder: ¿qué proveedores son críticos, intermedios o básicos y qué información es realmente necesaria para evaluar a cada grupo?
P: Si tuvieras que señalar un riesgo que todavía está siendo subestimado, ¿cuál sería?
La dependencia de proveedores que parecen sustituibles sobre el papel, pero que son difíciles de reemplazar en la práctica.
Cuando esta dependencia no está identificada, la empresa puede descubrir su verdadera dimensión únicamente cuando enfrenta una situación grave.
Evaluar la criticidad requiere mirar más allá del valor económico del contrato y comprender cuál es el papel real que desempeña cada proveedor dentro de la operación.
Mirando hacia el futuro
P: ¿Qué diferencia a las organizaciones mejor preparadas para enfrentar la incertidumbre?
Conocen sus dependencias, distinguen a los proveedores críticos del resto y realizan un seguimiento de los cambios durante toda la relación contractual.
También conectan la información de Compras, Compliance, Jurídico y Operaciones para conseguir que una alerta se traduzca rápidamente en una decisión.
Contar con una solución que combine experiencia global, conocimiento de diferentes sectores y atención a las exigencias brasileñas ayuda a aportar consistencia a este proceso. Pero la tecnología debe estar acompañada de responsabilidades claras: quién analiza la alerta, quién toma la decisión y quién ejecuta la acción.
P: ¿Qué recomendación darías a un líder que quiera fortalecer la gestión de riesgos de su cadena de suministro?
Comenzaría por los proveedores cuya eventual falla pueda generar el mayor impacto para el negocio. Es importante mapear esas dependencias, evaluar y priorizar los riesgos asociados y definir criterios claros de seguimiento.
A partir de ahí, se debe establecer una rutina continua de monitoreo, actualización y respuesta que permita una gestión proactiva y eficaz de los riesgos.
No es necesario aplicar las mismas exigencias, con la misma intensidad, a toda la base de proveedores. Un proceso consistente y proporcional a la criticidad permite concentrar los recursos donde realmente pueden generar una diferencia.
El apoyo de una solución que conozca tanto los estándares globales como los requisitos locales puede acelerar este camino y aportar mayor confianza a la toma de decisiones.
Para cerrar
P: Si tuvieras que resumir en una frase el futuro de las cadenas de suministro en Brasil, ¿qué dirías?
En Brasil, las cadenas de suministro más resilientes serán aquellas capaces de conocer a sus proveedores, monitorear los riesgos de manera continua y transformar información confiable en acciones en el momento adecuado.