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El riesgo en la cadena de suministro en España ya no es una amenaza: es una realidad operativa

El riesgo en la cadena de suministro en España ya no es una amenaza: es una realidad operativa

La cadena de suministro se ha consolidado como uno de los principales focos de riesgo para las empresas. No por su tamaño, sino por el impacto directo que tiene en cumplimiento regulatorio, sostenibilidad, continuidad operativa y reputación corporativa.

El problema es que muchas organizaciones siguen gestionándola sin una visibilidad real de lo que ocurre más allá de sus proveedores directos.

Para entender hasta qué punto esta brecha es una realidad en el mercado, en Achilles desarrollamos la Encuesta de Riesgo y Sostenibilidad 2026. En ella participaron más de 300 organizaciones en España de sectores clave como energía, construcción y servicios profesionales.

En ella, solo el 6% de las organizaciones afirma tener visibilidad completa de su cadena de suministro, mientras que el 94% reconoce no tenerla. Esto implica que la mayoría está gestionando riesgos sin entender realmente qué ocurre más allá de sus proveedores directos.

La falta de visibilidad en niveles más profundos (especialmente Tier 2 y Tier 3) limita la capacidad de detectar riesgos, cumplir con regulaciones y asegurar estándares ESG, y eso impacta directamente en la toma de decisiones.

El entorno se ha vuelto más exigente.

Factores como la presión regulatoria, la inestabilidad geopolítica y la creciente complejidad de las cadenas de suministro están elevando el nivel de riesgo de forma sostenida. Según el análisis, los principales drivers hoy son los factores geopolíticos (32%), la regulación y el cumplimiento (28%) y la propia complejidad de la cadena (26%).

Casi una de cada dos empresas ha experimentado interrupciones en su cadena de suministro. En la mayoría de los casos han sido incidentes menores, pero un porcentaje relevante ha enfrentado disrupciones significativas o incluso múltiples eventos.

A esto se suma otro factor que complica la gestión, la propia estructura de la cadena. Casi la mitad de las empresas que la componen son micro o pequeñas organizaciones, lo que incrementa la fragmentación y dificulta el control.

Sin embargo, el riesgo sigue siendo gestionado de forma centralizada por un número limitado de empresas, generando un desajuste entre la complejidad real y la capacidad de gestión.

En este contexto, muchas organizaciones están mirando hacia la tecnología como solución. La inteligencia artificial, en particular, genera un alto nivel de interés. Más del 60% de las empresas ya está explorando su uso en la gestión de proveedores.

Esto evidencia que el reto no es únicamente tecnológico.

El verdadero cambio pasa por replantear el enfoque. Pasar de modelos reactivos, basados en evaluaciones puntuales y datos no validados, a sistemas dinámicos que permitan monitorizar, analizar y actuar de forma continua.

Las empresas que están avanzando en esta dirección no necesariamente tienen más recursos, pero sí tienen una mejor capacidad para transformar datos en decisiones. Integran distintas fuentes de información, priorizan en función del riesgo real y establecen mecanismos de control que les permiten anticiparse en lugar de reaccionar.

El resultado es una cadena de suministro más resiliente, transparente y alineada con las exigencias actuales del mercado.

El mayor riesgo no está dentro de la organización, sino en su ecosistema de proveedores. Y la diferencia entre las empresas que lideran y las que reaccionan está en algo muy concreto: el nivel de visibilidad y control que tienen sobre ese ecosistema.

Descarga la infografía completa y descubre los principales riesgos que están impactando hoy a las cadenas de suministro en España, junto con los datos clave de la Encuesta de Riesgo y Sostenibilidad 2026 de Achilles.

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