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Cuatro pasos para gestionar los riesgos de tu cadena de suministro

La COVID y sus importantes consecuencias en cuanto a riesgos para las cadenas de suministro desde el punto de vista financiero, de la demanda y del suministro han servido para recordarnos una vez más lo importante que es disponer de una estrategia adecuada para la gestión de los riesgos en la cadena de suministro. Las empresas se han encontrado en una situación en la que no tenían la capacidad de atender las demandas de sus clientes finales a raíz de sus problemas con proveedores directos o debido a fallos en niveles inferiores de la cadena de suministro como, por ejemplo, casos de insolvencia o interrupciones en el suministro. Como consecuencia, son muchas las compañías que están tratando de mejorar y dar prioridad a las estrategias de reducción de riesgos en la gestión de la cadena de suministro, adoptando una actitud preventiva «por si fuera necesario», en lugar de proponerse reaccionar «a tiempo».

En el artículo «Suez Blockage will accelerate global supply chain shift» (El bloqueo del Canal de Suez precipitará los cambios en las cadenas de suministro mundiales) publicado en el Financial Times, Soren Skou, director ejecutivo de AP Moller-Maersk, empresa responsable de aproximadamente el 20 % del transporte marítimo de mercancías, advierte:
«¿Hasta qué punto queremos limitarnos a reaccionar a tiempo? Es fantástico cuando esta actitud funciona, pero cuando no, se sufren pérdidas en las ventas», Soren Skou, director ejecutivo de AP Moller-Maersk.

Retos de los riesgos en la cadena de suministro

Las empresas que traten de mejorar su gestión de riesgos deben tener en cuenta una serie de retos:

• La existencia de datos incorrectos o inexactos de los proveedores y la cadena de suministro.
• Saber cómo elaborar un plan prioritario de medidas para que se produzcan los cambios necesarios.
• Disponer de recursos internos adecuados y compatibles para gestionar y comprender los datos relacionados con cientos de proveedores y sus cadenas de suministro.

Es conveniente tener en cuenta estas tres prioridades de desarrollo desde el punto de vista de la cadena de suministro para abordar estos retos en la gestión de riesgos:

1. Asegúrate de que tu estrategia frente a los riesgos en la cadena de suministro y en materia de compras sea compatible con la estrategia empresarial general y los objetivos corporativos, y de que el equipo de alta dirección sea consciente de su importancia, de las consecuencias de un fallo y de los recursos necesarios para obtener el éxito.
2. Conoce las consecuencias financieras de los fallos relacionados con los proveedores o el suministro, así como los riesgos relativos y la velocidad del impacto que provocaría. Aquí se debe incluir la cadena de suministro general, sin limitarse solo a los proveedores directos. A este respecto, puede ser útil elaborar un modelo de rentabilidad acorde con la estrategia empresarial y el marco propuesto para la gestión de los riesgos de proveedores.
3. Dispón de acceso a datos relevantes, validados y amplios de las cadenas de suministro. De esa forma, podrás evaluar las cadenas de suministro y los proveedores que correspondan, y asimismo supervisarlos y contar con una visión actualizada de la evolución de su riesgo.

Cuando dispongas de una base sustentada por estos elementos, deberás realizar una evaluación exhaustiva y adecuada de las áreas de riesgo relevantes. Aquí se incluyen riesgos financieros de los proveedores, riesgos de ciberseguridad, riesgos laborales y problemas de responsabilidad social corporativa. Además, en cualquier estrategia de gestión de los riesgos se debe tener en cuenta la exposición de los principales centros de la cadena de suministro a riesgos geopolíticos, catástrofes naturales (en aumento a causa del cambio climático) y retos logísticos asociados. El siguiente diagrama te puede servir para reflexionar sobre las diferentes situaciones de riesgo en la cadena de suministro que te puedes encontrar:

 

Basado en un diagrama extraído de la obra Fundamentals of Risk Management (Los fundamentos de la gestión de riesgos), de Paul Hopkin.

El primer paso para llevar a cabo con éxito un plan que gestione los riesgos es cuantificar el riesgo financiero de un proveedor o un fallo en la cadena de suministro general. Lo óptimo es valorar el impacto en la rentabilidad, aunque a veces también procede considerar el impacto en los ingresos. De esta manera, puedes conocer en qué aspectos de tu cadena de suministro te tienes que centrar si ocurre una interrupción, aunque también se deben tener en cuenta las vulnerabilidades que puede provocar tu cadena de suministro en tu cumplimiento de las normas y tu reputación.

 

Cuatro pasos para gestionar los riesgos de la cadena de suministro

Estos son los 4 pasos clave que debes seguir para conocer tu exposición a los riesgos dentro de tu cadena de suministro:

1. Identifica los riesgos relevantes: Como se ha indicado antes, se deben identificar los riesgos relevantes de forma exhaustiva, aunque no basta con centrarse únicamente en el proveedor, sino que también hay que tener presente dónde está ubicada su producción o desde dónde presta sus servicios. Además, tu proveedor directo debe ofrecer transparencia y garantías en lo que respecta a sus proveedores más importantes (mapeo de la cadena de suministro), partiendo de los riesgos potenciales que implican dichos proveedores en el caso de una interrupción o desde el punto de vista reputacional. Es de vital importancia que los datos que emplees estén debidamente validados y actualizados.
2. Analiza y prioriza los riesgos: En cualquier suma de factores de riesgo, debes reconocer la importancia de cada uno de ellos. Por ejemplo, aunque un proveedor sea solvente, si su centro de producción está expuesto a graves inundaciones o a un riesgo geopolítico, se debe poner de relieve esta circunstancia. Asimismo, debes considerar cualquier suma de factores ante un punto de fallo en tu cadena de suministro.
3. Supervisa los riesgos: No se trata de un simple ejercicio puntual. Todos sabemos, sobre todo en el clima empresarial actual, que los riesgos cambian constantemente, al igual que las demandas de tus clientes finales. En la mayoría de los casos, las empresas recurren a proveedores expertos externos que proporcionan una visión continua y actualizada de los riesgos.
4. Reduce los riesgos: Una vez identificados los proveedores/suministros que conllevan un riesgo y una vulnerabilidad mayores desde el punto de vista financiero, es crucial que pongas en marcha planes adecuados de reducción de riesgos. Pueden incluir un aumento selectivo de las existencias, planes mejorados y probados para garantizar la continuidad empresarial de los proveedores o la preselección de proveedores alternativos adecuados.

Es importante que este plan de gestión de los riesgos sea visible en las principales divisiones de la empresa, como ventas, operaciones, finanzas y compras. También es esencial compartirlo de forma periódica con el equipo de alta dirección para conocer su opinión en cuanto a su apetito de riesgo en general, las prioridades relevantes y la asignación de recursos.

El año pasado fue la prueba de que una estrategia de gestión de riesgos no es solo parte fundamental de una gestión acertada del rendimiento y de la cadena de suministro, sino que también representa un plan de medidas en evolución que hay que actualizar con regularidad y que necesita el soporte multifuncional de la alta dirección. Cada vez más, los consumidores y los inversores esperan que las empresas logren resultados en tres niveles: para el personal, para el planeta y para la rentabilidad. Pero, además, esperan que no se produzcan interrupciones en su cadena de suministro. Para ello, se necesita una cadena de suministro rápida y resiliente en la que se detecten y gestionen los riesgos con antelación, lo que evitaría o reduciría el impacto producido por los problemas en la cadena de suministro. En este sentido, saber es poder. Y un acceso sencillo a datos correctos, validados y oportunos de los proveedores y la cadena de suministro es la clave del éxito de la gestión de riesgos en tu cadena de suministro. Si no dispones de estos datos, pero la competencia sí, sería como intentar ganar una partida de ajedrez en la que tu adversario puede ver todas las piezas, pero tú no.


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