Cinco áreas de riesgo en la cadena de suministro

Article by Achilles

La meteorología, la política, la economía, el cumplimiento normativo y la reputación son cinco áreas de riesgo fundamentales en la cadena de suministro que han de gestionarse convenientemente.

El índice de resiliencia 2017 de FM Global apuntó recientemente a Haití, Birmania, Guinea, Bangladesh y la República Democrática del Congo como los cinco países con más riesgo para las cadenas de suministro.

Todos estos países están expuestos a peligros naturales, tienen un riesgo político superior a la media y presentan dificultades económicas. Por consiguiente, su resiliencia es débil y las empresas que cuentan con redes de proveedores que se extienden por estos países son vulnerables a las interrupciones y a la pérdida monetaria.

Para los compradores, es importante conocer quiénes son los integrantes de su cadena de suministro e identificar las áreas de riesgo, un aspecto en el que Achilles puede ayudar gracias a nuestras soluciones de mapeo de la cadena de suministro y de gestión de proveedores. En el entorno actual existen cinco amenazas principales para las organizaciones, que han de gestionarse adecuadamente a fin de mejorar la resiliencia de la cadena de suministro.

1. La meteorología


Los desastres naturales representan una amenaza enorme para las cadenas de suministro y pueden devastar por completo sectores enteros cuando las plantas de producción son objeto de incendios, inundaciones y terremotos. El sector de la automoción sin duda ha aprendido esta lección cuando Japón sufrió un terremoto y un tsunami. Dado que la producción de piezas de automóviles estaba concentrada en gran medida en el país, el suministro de componentes para algunas marcas fabricadas en los EE. UU. se vio interrumpido, mientras que empresas como Toyota y Honda detuvieron su producción. Esto cambió la dinámica del sector de la automoción, ya que los consumidores se pasaron a otras marcas.

El reto que representan los desastres naturales es que son difíciles de predecir. Mientras que determinados países cuentan con mayor perfil de riesgo que otros, algunos eventos mundiales acaecidos recientemente han demostrado que en ningún sitio se está completamente a salvo. Lo que importa es que los compradores limiten este riesgo mediante la dispersión de sus actividades de abastecimiento. De esta manera, si una zona se ve afectada, la cadena de suministro se puede reorientar hacia otro centro.

2. La política


La inestabilidad política es una gran amenaza para la resiliencia, ya que, donde un día existen buenas relaciones de trabajo, al día siguiente podrían cesar los acuerdos comerciales. La reciente crisis ucraniana y la Primavera Árabe han puesto de manifiesto el modo en que los sistemas políticos pueden verse de repente amenazados o desarmados. Cuando esto ocurre, las cadenas de suministro notan el efecto. No solo es más complicado hacer negocios entre fronteras, sino que, cuando un país está envuelto en tensiones políticas, huelgas y paros, la actividad comercial se interrumpe a gran escala.

Al seleccionar a los proveedores, los compradores han de considerar si existe riesgo político y, de haberlo, cuál es su perfil. Además, deben pensar sobre la probable evolución de la dinámica política a la larga. ¿Existe la posibilidad de una revolución política importante o de un giro de la izquierda a la derecha, por ejemplo? ¿Qué suerte de políticas en materia de comercio es probable que se pongan en marcha durante los siguientes mandatos políticos?

3. La economía


La crisis financiera y los diversos enfoques hacia la recuperación alrededor del mundo han demostrado la inextricable relación entre la economía y las cadenas de suministro. Tom Teixeira, director de práctica de gestión integral del riesgo del Grupo Willis, declaró a la revista Risk Management: “Los problemas económicos de una región podrían traducirse en la bancarrota de un solo proveedor principal o, más importante aún, de un proveedor en exclusiva, que podría ser una empresa muy pequeña que proporciona el ingrediente activo necesario, por ejemplo, empleado en una serie de medicamentos”.

“Si esa empresa se va a pique de la noche a la mañana, los efectos pueden ser tremendos. Podría ser capaz de acudir a otro proveedor, pero solo si está autorizado por la FDA. De no ser así, podría tardar 18 meses en lograr una alternativa”.

Los tipos de interés y de cambio también afectan a los niveles de riesgo, y las empresas deben tener en cuenta la política monetaria a largo plazo de un país.

4. El cumplimiento normativo


Las normativas dispuestas en torno a las cadenas de suministro se están volviendo más robustas y complejas, especialmente las que afectan a las redes mundiales. Las empresas a menudo tienen que abrirse camino por leyes de varias jurisdicciones y tienen que garantizar que todos los proveedores de su cadena funcionan legalmente. Si se descubre que alguno está infringiendo la ley, las repercusiones pueden ser graves. El cumplimiento normativo no solo se reduce a la actividad comercial, sino que las metas de sostenibilidad definidas por organismos como la UE conllevan que los compradores tengan que cerciorarse de que aquellos con los que hacen negocios operan teniendo en cuenta el medio ambiente.

5. La reputación


En relación con lo anterior, si salen a la luz casos en los que los proveedores infringen la ley, sobre todo en cuestiones como la sostenibilidad y los derechos humanos, los compradores se enfrentan a riesgos para su reputación. Han de establecer un conjunto de valores estrictos y garantizar que todas las organizaciones con las que se asocien los respetan. Esto puede ser difícil cuando un proveedor está a miles de kilómetros de distancia, de modo que es importante realizar las comprobaciones debidas antes de entablar relaciones de trabajo. Si una empresa no opera de una manera que le transmita tranquilidad, no merece la pena correr riesgos.



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